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Testimonios del Radioteatro en Quito
Margarita Guerra Gándara

Ensayo
Primera edición, junio 2008
240 pags.

La última Mariposa del Gueto

El libro presenta testimonios de primera mano de quienes hicieron la época de oro del radioteatro, y con ello, la autora de la obra Margarita Guerra Gándara, no solo rescata del olvido a las actrices, actores, sonidistas, libretistas, productores y directores que se consagraron en ese arte, sino que entrega un valioso aporte para la historia de la radio. 

La obra muestra 33 historias de vida que los artífices del radioteatro de Quito nos cuentan por su propia boca.  El libro tiene un añadido especial, gracias al aporte desinteresado de  la señora Guadalupe Mantilla de Acquaviva, Presidente Ejecutivo de Diario El Comercio, incluye en CD con dos obras: Ropaje fúnebre y El Padre Almeida, producidas por Radio Quito. 

El radioteatro hizo su aparición en los años cuarenta del siglo pasado. Lo que la autora ha calificado apropiadamente, como la época de oro de este género radiofónico cubrió las décadas de 1950, 1960 y 1970, aunque todavía hubo algunas, no por esporádicas, menos importantes producciones de radioteatro en las últimas décadas del siglo XX.

En el libro usted podrá conocer la vida de personajes vinculados al radioteatro como: Hernán Cevallos, Gonzalo Portugal, Edmundo Rosero, América Chiriboga, Nelly Granja, Erika von Lippke, Jorge Zaldumbide Cáceres, Marco Mena, Oswaldo Merizalde, Hilda Sampedro, Antonio Ulloa Coppiano, René Torres, Jaime Moya, Julián Terneux, Oscar Guerra, Jorge Escobar, Kenneth Carrera, Rodrigo Ruiz, Edison Vargas, Marco Vargas, Gustavo Cevallos, Polo Barriga, Jaime Guevara, Manuel Villavicencio, Hugo López Chico, Lupe Machado, Edgar Villarruel Caviedes, Cristel Rex Villacís, Marco Vinicio Escalante, Jorge León, Consuelo  Carranza, Germán Campaña y Gonzalo Proaño Ruiz. 

La obra esta llena de nostalgia: a deducir por los testimonios aquí recopilados, todas las figuras del radioteatro capitalino añoran tiempos idos, los recuerdan como épocas divertidas y fructíferas en sus vidas, pero lamentan que el radioteatro haya desaparecido en dial y que no se escuchen nuevas producciones. Sin embargo, este libro, a través de las voces de los entrevistados, apunta a una verdad: el radioteatro no puede morir.

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