Jessenia Espinoza


El Descenso
 
         A la altura del puente del Vado, un 28 de enero una anciana de
estatura media, de apariencia humilde, de rasgos finos bajaba serenamente
la escalinata.
 
         Un impulso la encaminó a ese lugar. Estaba al tanto del peligro
que corría al bajar; sin embargo, sabía que encontraría su paz y su
quietud. Cuando pisó el primer escalón sintió miedo y quiso retroceder,
pero alguien que venía rápidamente detrás la empujó y por obligación ya
estuvo inserta en ese lugar. Después de minutos, motivada por un no se qué,
comenzó a bajar lentamente, estuvo en un segundo y luego en un tercer
escalón, ya en éste sintió flaquear y deseó regresar, pero no lo hizo. Bajó
a un  cuarto, un quinto y llegó al sexto donde sintió algo que ahora no era
inseguridad, al contrario, era una motivación inusitada que le permitió
descender a un noveno escalón, estando en éste recordó aquellas escaleras
de madera fresca, y que ahora deben estar comidas por la polilla. En
búsqueda de recuerdos, bajó al décimo segundo escalón, y ahora no solo las
recordó sino también remembró el cómo jugaba en ellas y cómo las ascendía a
través de acertijos hasta llegar a la cúspide. Descendió tres escalones más
y recordó el victorioso día en el cual pudo llegar a la cúspide de las
escaleras recordadas, pero a la vez se decepcionó al darse cuenta que no
podía volver a jugar en ellas. Bajó al décimo octava escalón, en pesquisa
de consuelo y se encontró en la mitad del puente, en ese lapso desolado y
peligroso se quedó mirando fijamente el horizonte, perdida en la música del
Tomebamba.
 
Cielo
 
El cielo está herido
Y un pájaro le canta,
La sangre se cristaliza
Y el canto se apaga.
 
Vivir Contigo
 
Me despierto pensando en tus intenciones,
Desayuno con tus miradas,
Me baño con tus palabras,
Me embellezco con tus deseos,
Camino con tus besos.
 
Respiro con tu aire,
Almuerzo con tus pensamientos,
Observo tus instintos,
Regreso con tus desaires,
Ceno con mis angustias,
Lloro con tus lágrimas
Y me duermo con tus mentiras.
 
Escondite
 
Ese espacio reducido,
Obscuro, siniestro,
Desolado, silencioso
Nos estaba esperando
Para que lo ampliáramos
Con la vastedad de pensamientos;
Para que lo alumbráramos
Con la luz de nuestras miradas;
Para que lo alegráramos
Con la miel de nuestros besos;
Para que lo habitáramos
Con la fusión de nuestros cuerpos;
Para que lo guardáramos
En la palabra callada que es el recuerdo.
 
Domingo 16
 
Tu voz, música de Beethoven,
Cantó la melodía de nuestro encuentro.
Tu llegada, presencia de Hércules,
Me mostró la fortaleza de nuestro frenesí.
 
Tiempo efímero,
Tiempo sempiterno en el recuerdo,
Tiempo oportuno para que la alegría
Sea el reflejo de mi rostro en tus ojos,
Y tus intenciones se posen en mis deseos,
Para que tus musgos se enreden en mis muslos,
Y tus peces se deslicen en mi vientre,
Para que tus palabras  naden por mis oídos,
Y tus labios jugueteen en mi piel,
Para que tus ramas recorran mi cintura,
Y tus besos
No lleguen a mis labios sino a los huesos,
Para que la ansiedad crezca
Y la duda se rompa.
 
Estoy
 
Estoy esperando lo que no consigo,
Ansiando lo que busco,
Cantando lo que me dices,
Coloreando lo que me ofreces.
 
Estoy tomando sorbo a sorbo tu presencia,
Saboreando poco a poco tu mirada,
Comiendo miga a miga tus intenciones,
Cortando tira a tira tus pasiones.