Pedro Rodas P.


De Ayer
 
Mujer de hiedras
Y humedal
Será por tus débiles manos,
Tu boca triste,
Tus comisuras,
-Cortos del atardecer-
Que te amé.

Conocí tus símbolos y tus señales
En aquellas noches que
Descendía la azul lluvia
Reflejando en tus ojos
Ausencia
Y clamor.
Ataste mis manos a tus
Innumerables cordones
Para olvidar los mundos.

En las horas lunares
Tu espesa silueta danzaba
Aflorando luz
Como nido de pájaros rojos.
Ya cautivo
Decidí el exilio,
En tí.
Sin Himno,
Bandera,
Terruño,
Soledad.

Después me abandonabas
Mujer sensata
Solo, con el ósculo
De tus labios oceánicos,
Con tus sedales,
Con tu límpido rosal
Que aflora cada noche
El magno pétalo.
Y pensar que yo te amaba,
Y pensar que yo te ame
Hoy son nostalgias del ayer.

 

Empieza a llover
 
Desde el balcón del mundo
Respiro la tarde.
Los vidrios reflejan el
Teatro de la gente
Que va y vuelve.

Yo sigo trémulo y furtivo.
Los viejos colibríes deciden
Morir acá,
Disparando sus últimos suspiros
Como hojas,
Sus grises alas me rozan.

Las últimas luces
Se filtran
A través de los árboles.
¡ Empieza a llover¡
Veo hilos de ríos en la calle
Como redes húmedas
Que sugieren aromas…

 

Confesiones de Marzo
 
Hermano mío, desearía que este texto se llame confesiones de Abril, para que el mes con su beldad, renazca mi estrofa, y el clima de sus treinta días den templanza a mi palabra muerta.
Desearía que el inicio de la primavera no solo cautive los jazmines, sino que sea generoso con mi pluma abandonada sin aroma. Que los ríos enamorados se paren y me dirijan por la autopista de la composición abarcadora, para dejar a un lado las carreteras polvorosas que me llevan al día errante del verso débil.
Quisiera conocer la belleza para luego soñar con el arte. Te vendería mis arboledas obscuras en las que se inspira la golondrina matizada, para obtener claridad en mis rimas.
Quiero caminar por la ciudad extensa, recorrer las riberas, cruzar los parques de los libertadores olvidados, tropezar, levantarme, correr tras el pétalo volador, sentarme en una banca abandonada por las hormigas, y luego negociar contigo, para cambiarte esta realidad, este acorde, esta entonación, esta sombra tangible, la experiencia en el alba, las observaciones tenaces, las horas de vuelo... por un minuto de vida a mis textos.
Quisiera dejar a un lado mi descripción de sendas nocturnas, adoquinadas de faroles amarillos, con neblina y lluvia, para descansar en el sol de las cinco de la tarde, y ocuparme en interpretar la magnolia ilusionada.
Hermano mío, como deseo mudarme de la tierra que seca mi papel, para redactar en el mar, junto al atroz delfín. Y en mi embarcación llena de rosas de Martí, tener la ilusión de ser un escritor renovado en Abril.

 

Reminiscencias
 
Me enredo en reminiscencias
Discerniendo tu figura precisa
Tus pequeños labios de agua
Me renacen nuevamente
Con brío alucino tu cabellera
¡ Rareza en este vulgo!
Repaso tu cuello de arena
Vehemencia de antaño.

Brote de escasas muertes
Te desplazas como un céfiro
Aunque es voluble mi remembranza,
Te puedo atisbar
Tu carismática frente
Me reanima a amarte
En este sedante recuerdo,
Tan transitorio como perenne.

Tu breve comparecencia reduce
Mi hostilidad
Evoco tu aliento en el verano,
El latir de tus manos sencillas,
Tu sonrisa húmeda
En todas nuestras noches pasadas…